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25/03/2017 | 11:34:25 AM

Portear a la espalda


Aspectos a tener en cuenta

 

Una de las mayores dudas que se nos plantea cuando porteamos es cuándo podemos pasar a la espalda a nuestros bebés. En realidad, seremos nosotros los que sabremos cuándo ha llegado ese momento. Simplemente tenemos que tener en cuenta una serie de aspectos y confiar en nuestro instinto y nosotros mismos.

 

 

  • Elegir el portabebé adecuado.

Debemos elegir un portabebé que nos permita portear a la espalda, que se ajuste a nuestras necesidades y a la edad del bebé. Debemos tener en cuenta que no todos los portabebés sirven para todos los nudos ni todos son adecuados para recién nacidos.

 

 

  • Edad y necesidades del bebé.

Una de las primeras dudas que se nos plantea es a qué edad se puede portear un bebé a la espalda. En realidad se puede empezar en cualquier momento, siempre y cuando tengamos confianza y algo de experiencia en el porteo. En muchas culturas se carga al bebé a la espalda desde muy chiquito, incluso recién nacidos. Todo depende de nuestra experiencia con el porteo y la seguridad que tengamos en que lo estamos haciendo bien.

Con bebés más pequeños o recién nacidos debemos tener en cuenta que sus necesidades son distintas a los bebés más mayorcitos. Necesitan alimentarse con mayor regularidad, por tanto el porteo a la espalda puede resultar algo más engorroso a la hora de amamantar, ya que nos veremos en la necesidad de deshacer el nudo y sacar al bebé más a menudo para alimentarlo. Por el contrario, el porteo a la cadera o delantero resulta mucho más cómodo para amamantar al bebé.

Por otro lado, los bebés tan pequeños no ocupan tanto espacio como para limitarnos en exceso el movimiento, y no interferirá demasiado en la realización de nuestras tareas diarias.

Llegará un momento en el que el bebé sea lo suficientemente grande como para que ya nos impida realizar actividades llevándolo al frente. En este caso el porteo a la espalda se hará más necesario. El bebé será más grande y seguramente ya se mantenga sentado por lo que tendremos más confianza y nos resultará más fácil pasarlo a la espalda.

 

 

  • Ser conscientes del volumen que ocupamos en el espacio.

Debemos tener en cuenta que llevamos un bebé cargado a nuestra espalda, por tanto ocupamos más volumen hacia atrás. Aunque parezca obvio, a veces nos cuesta ser conscientes de este hecho y chocamos al girarnos o al pasar por una puerta o algún espacio por el que normalmente pasaríamos sin dificultad, pero con nuestro bebé a la espalda se queda estrecho.

 

 

 

Teniendo en cuenta estas consideraciones y aplicando el sentido común, el porteo a la espalda será seguro y placentero para bebé y porteador. ¡Así que sólo queda disfrutarlo!

 

¡FELIZ PORTEO!