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09/03/2017 | 12:53:48 PM

Porteo Ergonómico vs Porteo No Ergonómico


 

 

 

 

MOCHILAS "COLGONAS"

 

Este tipo de mochilas comerciales son el extremo opuesto al concepto de ergonomía. No son respetuosas con la fisionomía y fisiología del bebé ni con la del adulto que portea. Aunque en la cajita se vendan como ergonómicas desde el nacimiento, cuesten un pastón, y se vendan en grandes superficiles con mucho renombre... De ahí que muchos papás la compren tan contentos mal aconsejados, por vendedores que no tienen la formación ni la información adecuada.

 

El bebé va colgando, literalmente, de sus genitales (hay que tener en cuenta que algunas marcas han ensanchado un "pelín" el puente para disimular y conseguir "disfrazar" la colgona). No va sentado, y el peso no se reparte de manera adecuada sobre su cuerpo. Sólo tenemos que pararnos a pensar cómo nos gustaría sentarnos nosotros mismos, cómodamente en un sillón donde todo nuestro cuerpo repose repartiendose la presión de manera uniforma, o colgaditos de un arnés por la entrepiera con las piernas colgando... Esto último duele solo de pensarlo, ¿verdad?

 

Si nos fijamos en los trabajadores que realizan trabajos en altura llevan arneses que les proporcionan sujeción en la parte de las piernas, para no ir colgando directamente de sus genitales.

 

 

En relación a la espalda, las imágenes de la infografía superior hablan por sí solas. Si, además, ponemos al bebé mirando hacia delante (cara al mundo), la postura de su espalda es contaria a su curvatura natural, lordosis en lugar de cifosis. 

 

Cara al mundo el bebé, encima, está expuesto a una sobre-estimulación. Aunque parezca que le gusta, que está entretenido, le costará más conciliar el sueño y relajarse. su cerebro no está preparado aún para recibir tanto estímulo. Si también tenemos en cuenta que al mirar para delante no puede vernos, no nos tiene de referencia, puede asustarse con mayor facilidad e ir más intranquilo. Si se duerme, su cabeza no tiene ningún punto de apoyo y quedará colgando y bamboleándose.

 

Resumiendo: si una mochila te permite poner al bebé "cara al mundo", huye sin mirar atrás.

 

En lo que respecta al adulto que portea, tampoco es que sean lo más adecuado. El peso no queda cerca de nuestro centro de gravedad, el bebé queda muy bajo y alejado de nuestro cuerpo, lo que hace que llevemos una postura forzada que nos producirá molestias y/o dolor al portear. Tampoco distribuyen el peso del bebé de manera adecuada en nuestro cuerpo, como otras mochilas que lo reparten de manera adecuada entre hombros, espalda y cadera. De ahí que muchos padres desistan del porteo muy pronto, porque con este tipo de mochilas enseguida se hace incómodo llevar el peso del bebé, aunque sea un bebé de pocos meses.

 

Si tenéis una mochila de este tipo, os animo a acercaros a una tienda especializada en porteo ergonómico y probar una mochila adecuada a la edad y desarrollo de vuestro bebé y experimentar la sensación de llevar a vuestro bebé pegadito sin que vuestro cuerpo se resienta por ello.

 

 

MOCHILAS PREFORMADAS

 

El concepto de ergonomía hay que "cogerlo con pinzas", ya que un portabebé, que a priori es ergonómico, puede no serlo si se usa en una franja de edad no adecuada. Es el caso de las mochilas preformadas, que sí se pueden llamar ergonómicas si se usan desde el momento en el que el bebé se mantiene sentado por sí mismo. Este tipo de mochilas (ergobaby, manduca, boba, tula, liliputi...), suelen traer incorporado (o venderse por separado) un reductor, cojín, adaptador... o como lo queramos llamar, para usar con bebés que aún no se mantienen sentados, y así, poner en la cajita que el portabebé es ergonómico desde el nacimiento. No dejan de ser un apaño, que pretenden solventar que el bebé recién nacido no se hunda en una mochila que le viene grande por todos lados, y evitar forzar la apertura de las piernas. 

 

¿Por qué no aconsejo el uso de este tipo de "apaños"?

 

1º. Porque hay opciones mucho más optimas en el mercado (incluyendo mochilas: emeibaby, buzzidil o fidella) que se adaptan a la postura natural del bebé respetando su fisionomía y fisiología.
Hace unos años, por ejemplo en 2012 cuando nació mi hija mayor, este tipo de mochilas aún no habían llegado a España. Las opciones de porteo si lo tuyo no eran los nudos y la tela eran muy reducidas, por lo que estos "apaños" eran una opción a tener en cuenta si no te arreglabas con los fulares o la bandolera. A mi modo de ver se han quedado un pelín obsoletas frente a estas nuevas opciones, que puedes usarlas desde el nacimiento hasta el año y medio o los 3 años, incluso, sin que la diferencia de precio sea muy exagerada.

 

2º. Porque no sabemos si realmente las piernas van en una postura correcta. Los pies quedan por dentro de la mochila, como digo para no forzar la apertura de las piernas, pero no las vemos, aunque no vayan colgand, no sabemos si las rodillas están a la misma altura o si el peso está recayendo sobre los pies del bebé.

 

3º. No dan el soporte adecuado a la espalda del bebé. Los bebés que aún no se mantienen sentados solos, no están preparados para que su columna soporte su propio peso, por ello necesitan algo que les de una sujeción óptima y que a la vez respete esa curvatura natural en forma de "C" de su espalda. Estos reductores, no respetan esa curvatura ni le proporcionan un sostén adecuado, ni a su espalda ni a su cabeza.

 

A continuación os comparto una imagen enl a que se ve muy bien la postura idónea de un bebé pequeño con un fular de gasa trasparente:

 

Espero que os haya sido de utilidad esta información. Os animo a compartirla, y si tenéis dudas contactad con una asesora que os ayude a encontrar el portabebé que mejor se adapte a vuestras necesidades para que podáis disfrutar de los placeres del porteo.